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Cae la noche y con ella la luz se atenúa y los sonidos de la ciudad empiezan a menguar. Solo en casa empiezo a tener pensamientos que no reconozco y para contrarrestarlos pongo a Yann Tiersen que con su música llena este espacio, este pequeño “aquí y ahora” de calidez y ternura. No sabría definir lo que noto, lo que siento, lo que pienso, pero me dejo llevar por las notas del piano y empiezo a flotar en ese estado donde el dolor ni la angustia existen y la luz es dorada y acogedora. Me refugio en mi “lugar seguro”, un riachuelo que transcurre por un bosque de hayas, con rayos ténues de sol que apenas llegan a rozar un suelo rico en hojas y madera medio descompuesta. El olor a tierra mojada me relaja así como el sonido del agua que choca contra las piedrecitas que se encuentra a su paso y los ruidos del bosque me devuelven a la Vida y me conectan a ella. Hay líquenes y musgos, helechos y arbustos que intentan alcanzar el cielo. Los peces nadan por el agua clara y limpia que no se para, no se detiene sino que fluye en su camino al mar, el destino que da sentido a todo.
Ahora llega el olor a lavanda que empieza a envolver toda la casa y que junto a las notas del piano empiezan a construir un espacio donde mis emociones desbordadas pueden empezar a tomar nombre, forma, a poder ser “sentidas” sin miedo, sin juicio, sin necesidad de huir o de ignorarlas. Soy todo un cúmulo de cosas: sentimientos, emociones, conceptos, creencias (casi siempre falsas), reacciones, en definitiva una persona.
Hoy es cierto que me siento muy sensible, pero la esto me facilita el emplear la música como algo con lo que me puedo fundir, y bailar -solo, sí- al compás de este piano y volver a tomar conciencia de que formo parte de algo mucho más grande que yo mismo, que sólo soy una pequeñísima parte de un enorme Universo donde no existe el caos, ni la casualidad ni el absurdo, todo lo contrario, soy parte de algo mucho más grande, que no cabe en mi intelecto pero me arrastra hacía una vida plena, digna, llena de sentido y utiliza el Amor Incondicional como camino, vía, senda o sendero para llegar al encuentro con el otro o la otra, mi prójimo o prójima y en ese encuentro poderme abrazar para vencer un egocentrismo criminal que me ciega y pasar a reencontrarme, porque al final de todo, sólo el Amor es el que vence, es la única escapada que conduce al lugar donde todo está bien hecho y donde si uno se deja, puede empezar a bailar con las galaxias.
Al final la vida es un constante ir y venir hacia la Plenitud, aunque esta esté llena de caídas. Y lo importante no es caer en el camino, es saber que ya has llegado y esto sólo es un impás lleno de sombras que hay que apartar para que nadie ni nada desvíe el objetivo único y primordial que no es otro que terminar llegar, con la historia redimida bajo el brazo y el deseo de besarle los pies a Aquel que es el Rey del Tiempo y las Horas. Sólo somos pasajeros camino del Reino de la Vida. Y soltar aquello que sobra es nuestro trabajo. Llegar a despojarnos tanto que por fin nos convirtamos en aquella Persona Humilde y Serena que un día olvidamos ser.

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Comentario por Anna en julio 30, 2019 a las 8:12pm

Voy a ponerme Yann Tiersen :)

Comentario por Anna en julio 30, 2019 a las 8:10pm

Que bonito escribes siempre. Saludos.

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