La Comunidad de Sin-Límite

He buscado diversos testimonios para acercarnos a la vivencia de este trastorno:

 

Este primero es de un foro de medicina y salud:

 

Sandra de 18 años nos ha querido contar su experiencia tras superar esta grave enfermedad. Sandra tenía 15 años cuando se le diagnosticaron los primeros síntomas. Sandra pesaba 55 kg y pasaba por una mala racha,sus padres se acababan de separar, estaba enamorada de un chico 9 años mayor que ella,... y lo peor era una adolescente que no sabíacómo salir de sus problemas.

Ella pensaba que si reducía sus muslos y el michelín que le salía al sentarse podría conquistar a su chico y a la vez llamar la atención de sus padres. Empezó con una simple dieta de dejar de comer entre horas, dejar el pan,... y acabó ingresada en un hospital con 35 kg. Uno de sus objetivos salió bien: llamar la atención de sus padres que se preocuparon mucho y se mantuvieron unidos.

Sus amigas estaban al tanto de la rigurosa dieta de Sandra y la quisieron advertir de las consecuencias que podía acarrear la anorexia nerviosa pero ella estaba convencida que controlaba la situación.

Cuando llegó a bajar a los 35 kg sus se preocuparon muchísimo e intentaron hablar con ella. Ella estaba muy metida en la enfermedad por lo cual no tomó en cuenta el consejo de sus padres. Alberto, el chico con el que Sandra estaba locamente enamorada habló con los padres de ésta; y él fue quien le hizo entrar en razón advirtiéndola que entrar a un hospital era lo mejor para ella puesto que ya pesaba 30 kg y su estado era de mucha gravedad. Estuvo dos meses ingresada sin poder recibir visitas y se le hizo muy duro pero con la ilusión de poder volver a ver a Alberto.

Al fin le dieron el alta y entonces llegaba lo peor; en casa sin que nadie la obligase a comer; a tener que superar su enfermedad y que Alberto le dijese que era demasiado mayor para ella.

De este modo no lo pudo superar y la volvieron a ingresar; esta vez con 35 kg. Hasta el día que se dio cuenta de que por nada ni por nadie merece la pena estar al borde de la muerte, reconoció su enfermedad y fue dada de alta un mes más tarde.

Hoy dos años más tarde después de algo que pudo llegar a ser una tragedia, Sandra nos a contestado a unas preguntas y ha querido recalcar otros asuntos.


Pregunta: ¿Como llegaste a pensar que dejar de comer era la mejor solución?

Sandra: En aquellos momentos pasaba por una mala racha; y lo que empezó con perder unos kilitos para sentirme mejor, acabó fastidiándome toda mi adolescencia.

Pregunta: ¿Sentiste el apoyo de sus amigas?

Sandra: En aquellos momentos las despreciaba, me parecia que me querían fastidiar, no me comprendían. Pero sé que pusieron todo de su parte para ayudarme y doy gracias a Dios por tener unas amigas por querer lo mejor para mí en todo momento.

Pregunta: ¿Crees que merece la pena pasar por todo lo que has pasado por un chico?

Sandra: NO, ni mucho menos. Alberto era mayor que yo y me gustaba su madurez y su manera de ver las cosas. Él me ayudó mucho haciéndome ver la enfermedad que padecía y se lo agradeceré durante toda mi vida. Es cierto que sufrí por él, pero él también sufrió por mí; ya que se sentía bastante culpable por mi enfermedad.

Pregunta: ¿Te gustaría decir algo más para aconsejar a la gente que tiene este problema?

Sandra: Que aunque parezca mentira un cuerpo perfecto no lo es todo. Y que la vida es demasiado corta como para malgastarla sufriendo o preocupándose en que uno/a tiene que adelgazar. No os dejeis llevar por la publicidad porque hay millones de mujeres en el mundo y top models sólo son ocho.

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Testimonio dos:

Mi nombre es Mónica, soy de Barcelona y tengo 17 años. Yo siempre me crié gordita, con 14 años pesaba, 70 kg midiendo 1.59, . Pues bien, todo empezó por un chico del que estuve enamorada desde que empecé el instituto, fue un flechazo, mi primer amor, vamos, estuvimos en 1º de Eso(12 años) tonteando y para mi fue la epoca mas bonita de mi vida (por aquel entonces pesaba menos, media 1.57 y pesaba unos 60 kg) estaba gordita pero no mucho, era mona, ya entiendes...rechonchita.Pero despues empecé a engordar , despues de venirme la regla, hasta mantenerme en los 69-71 aprox,y este chico no hacia mas que burlarse de mi, llamarme gorda, y herirme continuamente, hasta el punto de tener miedo de ir al cole...entonces empezó todo, empecé a adelgazar con una dieta normal, de unas 1500 calorias, pero al ver que adelgazaba (pase de los 70 a los 62) y que la gente me decia que que guapa me estaba poniendo etc..pensé que comiendo lo mínimo adelgazaria aun más, y así empezó todo, tenía por aquel entonces 15 años. Desayunaba un vaso de leche desnatada, comia carne o pescado y cenaba un yogur, una dieta pobre pero tampoco alarmante, y pase a pesar 56 kg. Y entonces conoci a un chico (con el cual llevo 2 fantasticos años y el que me ha ayudado a pasar todo esto) y como era mi primer novio formal queria que el y sus amigos me vieran guapa y atractiva, términos los cuales para mí significaban delgada, y entonces fue cuando acabé de caer en la anorexia...no comía nada, lo mínimo porque tenia en mente que al hacer la digestion se gastaban calorias, entonces para desayunar me comia media hoja de lechuga(para poner en marcha mi estómago) me iba al gimnasio 5 horas, comia una cucharada de sopa o de pasta o de lo que hubiera, me iba 2 horas al gimnadio, quedaba con mi novio, volvia a la noche me comía media hoja de lechuga y me iba a dormir...asi conseguí bajar de los 56 a los 37 kg...y yo me seguía viendo gorda....mi novio se enfadaba muchisimo conmigo y me lo dijo bien claro: o engordas o te dejo, y que onste que lo hago por ti.Me volvi muy agresiva, no quería a nadie, estaba todo el dia deprimida etc...hasta que estuve medio año sin tener la regla y eso me preocupó pues pense...a ver si me voy a volver estéril por no comer (tras verlo en un programa de TV a mujeres que le habían sucedido), entonces, mi madre me convenció para que fuera al médico y me lo dijeron bien claro, que mi IMC era muy bajo, que estaba desnutrida, me quedé hasta sin pelo, la piel la tenia escamada etc y que si no comia y seguía asi iba a tener problemas muy graves. Y entonces empezó la bulimia....que para mí fue 100 veces peor que la anorexia, comía descontroladamente, llegando a ingerir más de 5000 calorias diarias....pase en una semana de pesar 40 kg a pesar 47...y seguí asi hasta llegar a pesar 63....estaba muy deprimida, pensé: todo el esfuerzo que hice para nada. Por más que quería parar de comer no podia....no salía a la calle, hacia campanas, estaba meses sin ir al cole, cuando yo siempre he sacado sobresalientes... Y después me llegó el binomio anorexia-bulimia , pasaba de no comer a inflarme, siempre me veía peor que los demás , siempre estaba deprimida, vamos, Y para que hablar de las veces que pensé en suicidarme, y de las veces que agachada en el vater lloraba sin cesar por no poder vomitar, asi como al mirarme al espejo.... todo esto me duró 1 año y medio por suerte, que tras ver otros casos, es poco tiempo. Y te estarás preguntando...¿como lo solucioné? Pues me lo planteé a mi misma dije a ver, cuanto peso: 63, cuanto debería pesar, unos 54, pues voy a empezar a comer controladamente, a dejar la ansiedad de lado y a hacer un poco de dieta, pero esta vez sin pasarme, xk llegue a la conclusión de que no hay que desperdiciar esta vida...que solo tenemos una , por favor, teneis que salir de la situación en la que os encontrais.
Testimonio de una anoréxica RECUPERADA:


No llegué al Centro de Tratamiento de Ellen West siendo un esqueleto de 30 kilos pero psicológicamente estaba muerta, si no muerta con un profundo y intenso deseo de estarlo, y como muchas de nosotras ni siquiera lo sabia. Yo juraba que mi enfermedad era mi mejor amiga, que así complacería a mi excéntrica familia, que ella me hacia poderosa y me daba control sobre mi vida. Yo creía que gracias a ella, los demás me volteaban a ver, pero al entrar en mi centro de tratamiento - lugar al que le debo la vida pude internarme en las entrañas de mi enfermedad y verla con otros ojos: con ojos más reales.


Mi enfermedad no era mi mejor amiga. Yo era mi peor enemiga, castigando a mi cuerpo que no tiene culpa alguna del dolor que había cargado por años. ¿Control? ¡Por favor! ¡No podía controlar ni mis pensamientos! Mi enfermedad se había apoderado de mi, todo en mi mente era calorías peso y perfección.


Mi enfermedad me retaba segundo a segundo: ¿Cuántas abdominales puedes hacer? ¿Qué tanto puedes mentir? ¿Hasta dónde puedes llegar? ¿Qué tanto puedes correr? ¿Qué tan poco puedes pesar? Y nada era nunca suficiente.


Yo era mi peor decepción, me tenía lástima y más grande era mi miedo de quedarme sin la anorexia. ¿Qué iba a hacer sin ella? ¿Quién mandaría en mi cabeza? ¿Qué sentimientos llegarían en su lugar? ¿Qué tanto dolor sentiría? No, simplemente no me imaginaba sin ella.


Sin embargo, día a día me iba consumiendo, mi cuerpo ya no podía y algunos flashazos de realidad, gracias a mis amigos y personas queridas, me hacían darme cuenta de que algo no iba bien… que eso que tanto negaba (el estar enferma) tal vez no era tan falso. Intentaba comer, escuchar mi voz que decía por favor ¡HAZ ALGO! Pero se convertía en un leve murmullo ante el grito de mi enfermedad “¡MAS! ¡NO ES SUFICIENTE! ¡GORDAAA! ¡NUNCA ES DEMASIADO! ¡2 KILOS MAS! ¡3, 4! ¡FRACASADA!”


Era prisionera de mi propia mente y estaba cavando mi propia tumba sin nada más que hacer que ver como la vida se me iba de las manos.



Mi mamá sale al rescate

Pero llegó un rayito de luz a mi prisión, la claridad llegó a mi madre que veía cómo su hija se dejaba morir sin darse cuenta y cómo todos sus esfuerzos eran en vano, la enfermedad era astuta y mentirosa y sobre todo manipuladora.


Mi mamá decidió tomar medidas drásticas y de pronto la idea de una clínica contra trastornos de la alimentación se hizo real. Ya no era sólo algo que se veía en la tele, mi enfermedad enfureció, lloró, pataleó y manipuló pero, gracias a Dios, sus esfuerzos fueron en vano. La decisión estaba tomada y no había nada que mi anorexia pudiera hacer, el miedo me invadió.


¿Cómo iba a perder lo que me había dado tanta “seguridad” y “autoestima”? Algo dentro me decía que el vacío que sentía no era precisamente señal de seguridad y que todo el daño que mi cuerpo reflejaba, no era autoestima.


Me interné el el Centro de Tratamiento Ellen West con pocas esperanzas y un miedo enorme.



El Tratamiento de mi Anorexia


Durante mi estancia en Ellen West, logré conocer mi enfermedad y dejar a un lado mi negación. Aprendí a sentir, a amar y a ver con ojos de realidad. Sobretodo, me conocí a mi misma, conocí a las personas que más amo en este mundo y conocí el verdadero valor de una persona.


Salí y la vida no a sido fácil. Tengo mis altas y mis bajas y siempre sabré cual es el camino de regreso a la enfermedad, pues esta ahí. Y aunque ya no grita, aún murmura….

Pero también conozco el otro lado, una vida diferente donde el amor y la paz son internos y perennes.


Sigo luchando, sé que la vida vale la pena… pues yo sé lo que es sobrevivir y aferrarte de la poca vida que te queda y también sé lo que es disfrutar de la vida con plenitud.


Mi proceso me a echo madurar muchísimo. Para vencer algo así, lo necesito. Y sé que me falta mucho que aprender pero también sé que cuento con el lugar y las herramientas para hacerlo. Los ángeles viven en el cielo pero yo conozco uno que otro que están aquí y que con su luz hacen que la mía no deje de brillar …. GRACIAS ELLEN WEST, no hay palabras suficientes para decirles cuanto las amo….

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