La Comunidad de Sin-Límite

Pongo este tema porque como sabéis a mucha gente nos varía el humor y el estado de ánimo... inestabilidad, y demás... pero bueno... Los estados de ánimos con cosas naturales...

 

 

 

El estado de ánimo es un estado emocional que permanece durante un período relativamente largo. Se diferencian de las emociones en que son menos específicos, menos intensos, más duraderos y menos dados a ser activados por un determinado estímulo o evento.

Los estados de ánimo suelen tener una determinada valencia, o lo que es lo mismo, se suele hablar de buen y de mal estado de ánimo. A diferencia de las emociones, como el miedo o la sorpresa, un estado de ánimo puede durar horas o días.

 

También se diferencian del temperamento o la personalidad, los cuales generalmente no suelen tener una componente temporal, si no que son actitudes permanentes en el tiempo. No obstante, determinados tipos de personalidades, como el optimismo o la neurosis pueden predisponer al sujeto a unos determinados estados de ánimo. Ciertas alteraciones del estado de ánimo como la depresi

 

Según algunos psicólogos como Robert Thayer, el estado de ánimo es una relación entre dos variables: energía y tensión. Según esta teoría, el estado de ánimo divergería entre un estado energético (de más cansado a más activo) y un estado referido al grado de nerviosismo (entre más calmado o más tenso), considerándose el mejor un estado calmado-energético y el peor un estado tenso-cansado. Thayer también defiende una conexión especial entre alimentación y ejercicio físico el estado de ánimo.

 

Un reciente metaanálisis llegó a la conclusión de que, contrariamente al estereotipo del artista sufridor, la felicidad es uno de los factores que propician la creatividad, mientras que un bajo estado de ánimo propiciaría menores niveles de ésta

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El estado de ánimo va ligado a la autoestima.


Cuando alguien se encuentra desanimado, se ve peor a sí mismo, y eso suele llevarle a un menor aprecio hacia sí mismo. Autoestima y estado de ánimo suelen ascender o descender de modo paralelo.
Una autoestima demasiado baja suele generar actitudes de frecuente desánimo, de no atreverse a casi nada, de desarrollar poco las propias capacidades y ver casi todo como inasequible. Con esa actitud, la derrota viene dada de antemano, antes de entrar en batalla, por esa injustificada infravaloración de uno mismo.

Cuando esa baja autoestima ha arraigado de modo profundo en una persona, hacerle comprender su error no será tarea fácil. Les cuesta mucho admitir cualquier valoración positiva de uno mismo, y cuando otras personas intentan hacérselo ver, con frecuencia lo interpreta como halagos infundados, simples cumplidos de cortesía, o bien como un ingenuo desconocimiento de la realidad, o incluso un intento de tomarle el pelo.

Que vayan de acuerdo con la verdad ¿Es bueno entonces tener una alta autoestima, cuanta más mejor? Sí, si se enfocan bien las cosas. Pero si tener una alta autoestima lleva a pensar sólo en uno mismo, a valorarse más de lo que se vale, o a un exceso de comprensión con uno mismo, a ser egoísta y engreído, etc., es evidente que eso sería malo. En ese sentido, podría decirse que tanto la baja autoestima como la excesivamente alta son destructivas para la personalidad y psicológicamente insanas.

Los sentimientos de culpa, o de vergüenza, o de insatisfacción ante algo que hemos hecho o dejado de hacer, no son sentimientos buenos ni malos de por sí. A veces serán muy necesarios, puesto que habrá cosas que haremos mal y de las que es bueno que nos sintamos culpables y avergonzados; otras veces serán inadecuados, porque nos atormentan de modo patológico y tienen un efecto destructivo y contraproducente. Se trata de sentimientos que, como todos, deben tener medida y adecuación a su causa.

Madurez y peso propio A medida que una persona va madurando y adquiriendo solidez, su nivel de autoestima se irá haciendo más estable, gracias a un mejor conocimiento de sí misma y a poseer criterios más sólidos a la hora de encontrar motivos de propia estimación. Ya no es tan fácil que una opinión favorable o desfavorable, o un sencillo acierto o error, una buena o mala noticia, ocasionen fuertes oscilaciones en su estado de ánimo o su autoestima.

También es importante aceptar con el modelo de vida a que uno aspira. Por ejemplo, el éxito social o profesional no bastan para garantizar la autoestima; si ciframos el ideal de persona valiosa y respetable en ser capaz de alcanzar grandes resultados económicos o de reconocimiento social, dejando al margen otros criterios más sólidos, es fácil que las cosas no nos vayan bien, tanto si conseguimos esos logros como si no. De hecho, hay una constante comprobación de que si los modelos de éxito se reducen a sólo una parte de la vida y no a su conjunto, al final no se quedan satisfechos de esos éxitos ni siquiera los pocos que llegan a conseguirlos.

Pero siempre grandes ideales Está claro que tampoco se trata de rebajar los ideales para evitar las decepciones. Sería un camino fácil y equivocado. Es la estrategia del escepticismo vital, en la que se apagan los sentimientos de sana emulación y se enaltece, por el contrario, la falta de ideales y la mediocridad. Rebajar los ideales y decir que todo da igual, o que hoy día todo el mundo va a lo suyo y ya está, son actitudes que no conducen a nada bueno.
No está mal pensar en las formas de cambiar el estado de ánimo.... jeje, iré mirando cosas que igual no sirven...

Un escrito sobre eso:

Algunos días la gente se levanta de la cama con “la depre”; ese lamentable estado de ánimo que todos llegamos alguna vez a experimentar que hace que todo el día nos vaya mal.

El estado de ánimo depende de la mente, es decir lo que piensa y siente una persona y su funcionamiento físico.

La conexión mente cuerpo permite que los pensamientos y emociones se expresen con el cuerpo.

La mente tiene la capacidad de cambiar de un estado a otro en forma inmediata y cuando eso sucede, todo alrededor también cambia.

La mente guía al cuerpo y éste la acompaña y las emociones de preocupación, miedo, dolor, desesperanza, odio, resentimiento, etc. se reflejan en el rostro.

Si nos levantamos con el pie izquierdo, las experiencias placenteras del pasado nos pueden ayudar en el presente a recuperar el estado de ánimo normal porque representan un recurso para levantar el ánimo.

Ponerse en un estado de más recursos es una forma de salir de estados emocionales negativos y recobrar un estado normal.

El método de Programación Neurolingüística llama libertad emocional a la posibilidad de cambiar de estado de ánimo voluntariamente; y las personas que lo logran pueden experimentar los vaivenes de su existencia pero sin quedarse fijados al sufrimiento.

No sólo podemos reaccionar frente a lo que nos pasa sino que además podemos influir en nuestros estados de ánimo y cambiarlos, porque todo depende de nuestra interioridad.

Las emociones se pueden inducir haciendo que una persona las recuerde.

Por ejemplo, se puede volver a sentir miedo recordando una situación de peligro, odio evocando a alguien que nos ha dañado y alegría recordando un momento feliz.

Todos podemos evaluar cómo está el otro con sólo mirarlo detenidamente y conversar algunas palabras con él, porque la mala onda se puede extender hasta el interlocutor y hasta contagiarlo.

Una persona expresa con todo el cuerpo cuando está enojada, deprimida o alegre y hasta cuando está mintiendo. No se necesita ser psicólogo para darse cuenta, si se presta algo de atención a las señales que emite el cuerpo.

En las relaciones interpersonales, saber interpretar estas señales, puede mejorar notablemente los vínculos.

Los estados emocionales influyen en el comportamiento y controlar esos estados es la clave.

Tenemos que aprender a desconectarnos de estados de ánimos negativos que nos provocan ciertas actividades, que nos condicionan y nos perturban todas las áreas de la existencia.

Por ejemplo, si se desea no contaminar la vida familiar con problemas del trabajo.

La Programación Neurolingüística nos dice que para controlar los estados de ánimo hay que tener equilibrio y cordura.

Si asociamos un estímulo a un estado psicológico deseado, ese estímulo solo, es el “ancla” que traerá consigo el recuerdo de ese estado.

Esto sucede continuamente, cuando suena el despertador hay que levantarse, cuando un olor particular remite a una experiencia de la infancia, o cuando una melodía recuerda un romance.

Un ancla es cualquier cosa que atrae consigo un estado emocional en forma espontánea.

Pero podemos crear anclas voluntariamente repitiendo la asociación del ancla con el estado emocional deseado; o sin necesidad de repetirla, de una sola vez si la emoción es lo suficientemente fuerte y se enlaza al ancla en el momento adecuado.

Las palabras pueden utilizarse como anclas pero también algunos sitios, como por ejemplo los lugares cerrados que suelen convertirse en anclas para las personas que sufren claustrofobia, porque evocan la emoción de pánico

Revertir esa asociación puede controlar el efecto de los lugares displacenteros para los fóbicos, por ejemplo, evocando recuerdos de emociones intensas de libertad al aire libre cuando están en un ascensor.

Se pueden elegir las asociaciones que se deseen para enfrentar cualquier situación de la vida que resulte rechazante, eligiendo el estado emocional deseado y luego asociándolo con un ancla para poder traerlo a la mente cuando se desee.

El ancla puede ser cualquier cosa, el chasquido de los dedos, una palabra, un amuleto, una oración, etc.

Cuando se logra cambiar de forma de actuar, los demás alrededor también cambiarán y toda la situación será diferente.
Un interesante artículo de la Iglesia, que tiene sus matices religiosos, pero dice cosas que están muy bien! >

Qué son los estados de ánimo? Son estados afectibles variables relacionados con estímulos y emociones pasajeras. No es casual, depende en parte de factores corporales y de factores psíquicos.Actitud frente a ellos: Conocerse ¿Cuál es mi estado de ánimo fundamental? ¿Cuáles son mis estados de ánimo mas frecuentes, cuáles sus variaciones? ¿Influyen en mi comportamiento? Autoanalizarse y consultar con el director espiritual. Conocerse en el campo psíquico, afectivo y fisiológico Aceptarse Aceptar:

Toda nuestra personalidad como un don de Dios.
Nuestros propios dones psíquicos, corporales, afectivos y emotivos, con nuestro temperamento, con nuestro pasado familiar.
Nuestros límites y fallas con humildad.
Nuestros dones, cualidades y virtudes en actitud de humilde y gozoso reconocimiento

Y gozar agradecidos los dones que nos ofrece la vida y la existencia dada por Dios.
El presente, trabajar en él activamente para difundir el Reino de Cristo.
El futuro con esperanza, alegría y serenidad.
Todo cuanto bueno, bello y grande ofrece la vida.


Aceptación como acogida total al plan de Dios y la alegría por los dones recibidos, por nuestra vocación y destino providencial.Superarse Educarse en la ecuanimidad Ecuanimidad es la respuesta que, tanto la razón, cuanto la fe y el ideal dan a los altibajos de los estados de ánimos y que consiste en el predominio habitual de un estado de ánimo sereno, equidistante entre la alegría desorbitada y el abatimiento excesivo. Desde el punto de vista ascético, es habituarse a cumplir la voluntad santísima de Dios sostenidos por la voluntad, la fe, el amor y la abnegación frente a las diversas circunstancias de la vida. Educación de los estados de ánimoRequiere paciencia, sinceridad con nosotros mismos, tenacidad, voluntad, método, pero debemos estar seguros que veremos frutos tangibles Esta estabilidad es la mejor base para levantar sobre seguro nuestra santificación y nuestro trabajo al servicio de nuestro prójimo y del Reino de Cristo.

a) No es una labor represiva, sino algo totalmente positivo y fecundo. Disciplina y control, para encauzarlos. b) Orientación habitual hacia el ideal de nuestra vocación cristiana que es Cristo, su Reino, el cumplimiento de nuestros deberes de estado y el servicio de nuestro prójimo. Identificarnos con la vocación a la que Dios nos ha llamado. c) Distinguir entre estados de ánimo y principios que han de regir nuestro comportamiento. Tales principios son los de fe y de razón, los valores, las actitudes, los buenos hábitos, el ideal de nuestra vida y de nuestra vocación de seguidores de Cristo. d) No importan los cambios de humor, lo que importa es que nuestra conciencia perciba claramente los principios. Que la sensibilidad esté alterada jamás debe ser un argumento para apartarnos del camino de la voluntad de Dios. Cuando nos ayude y concurra en la misma dirección que el plan de Dios, bienvenida sea. Es la perseverancia en el bien, en la misión confiada, la que imprime a nuestro carácter el rasgo decisivo de la estabilidad y da a nuestra personalidad el componente de madurez. Como cristianos nos es absolutamente necesario el lograr un control pleno de nuestros estados de ánimo, de lo contrario, no sólo quedará disminuida nuestra fecundidad apostólica y los intereses del Reino de Cristo, sino que corre peligro nuestra perseverancia en la vivencia auténtica de mi vocación cristiana.

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