La Comunidad de Sin-Límite

Temores y miedos: reales o supuestos

 

Se cree que el temor es una forma “reducida” del miedo, el temor y el miedo son la misma emoción y sus consecuencias son las mismas.

 

El miedo es una emoción de alerta intensa causada por la percepción de una situación de peligro, ya sea real o supuesto. Biológicamente el miedo dispara una serie de reacciones químicas y físicas que preparan al cuerpo para enfrentar esa situación de peligro y sobrevivir. Estas reacciones buscan que el cuerpo y la mente estén alertas y se pueda actuar con rapidez y efectividad.

 

El miedo hace que en el cuerpo se aumente la presión arterial, aumenta la glucosa en la sangre, aumente el ritmo cardiaco, y se acelere el metabolismo celular; todas estas reacciones preparando al cuerpo para inyectar una dotación adicional de oxigeno y energía a los músculos anticipando la posibilidad de lucha o de tener que huir. Aumenta la actividad cerebral y la sensibilidad de los sentidos, preparándose para reaccionar con más rapidez y efectividad.

 

Los problemas empiezan cuando el miedo bloquea la capacidad de razonar, cosa que es muy frecuente. Esto hace que el factor atemorizante pueda ser magnificado mas allá de su realidad, dando pie a las fobias.

 

El terror es el miedo en su grado más intenso y en un punto incontrolable. Cuando sobreviene el terror, el cuerpo actúa con un solo fin básico, sobrevivir a toda costa. De ahí que el terror causa reacciones cercanas a la muerte como una función básica para intentar “engañar” a la fuente que causa ese terror.

 

Psicológicamente, el miedo viene como consecuencia de la angustia.

Cabe mencionar que también existen temores, miedos, que se aprenden y por ello pueden ser propios según el ámbito social o cultural de la persona.

 

¿Cuál es el problema con el miedo?

 

El miedo es una reacción natural y sana. Es una de las reacciones que son básicas para la supervivencia.

El problema empieza cuando nosotros, con nuestra mente, creamos temores que no existen, magnificamos los que existen, y nos sabemos lidiar con los reales.

 

La angustia y el miedo van del a mano. De la angustia es fácil saltar al miedo. Las reacciones normales propias del miedo se vuelven un problema cuando son frecuentes y duran por periodos prolongados de tiempo porque causan problemas serios de salud.

 

Derrames cerebrales, diabetes, taquicardias, hipertensión, problemas digestivos, parálisis facial, dolor muscular, y en afectaciones en todo el cuerpo, se pueden presentar como consecuencia del efecto de las reacciones del cuerpo al miedo.

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Respuestas a esta discusión

Cómo superar el miedo al rechazo, según este artículo de CEPVI
(Sobre todo, que conste, que es según el cepvi, jeje)


¿Qué es el miedo al rechazo?

Miedo irracional de que otros no te aceptarán por como eres, lo que piensas o cómo actúas.

Patrón que lleva a una gran precaución en tu comportamiento e interacciones con otras personas.

Estado mental que te hace incapaz de hacer o decir cualquier cosa por miedo al rechazo de otras personas, falta de aceptación, o desaprobación.

Forma de ser de las personas que son muy dependientes de la aprobación, el reconocimiento, o la afirmación de otras para sentirse bien consigo mismos. Para mantener sentimientos de adecuación personal, estos individuos están constantemente preocupados por las reacciones de los demás hacia ellos.

Actitud de auto-censura que inhibe la creatividad, la productividad, y la imaginación.

Fuerza impulsora detrás de muchas personas que les impide ser seres humanos auténticos. Están tan atrapados por la necesidad de aceptación de otras personas que pierden su propia identidad en el proceso. Imitan las maneras en las que otros actúan, visten, hablan, piensan, opinan, y funcionan. Se convierten en los "clones" de los modelos que necesitan tan desesperadamente emular para ganar la aceptación.

Proceso subyacente en la efectividad de la presión ejercida por los compañeros, que hace que la gente actúe de manera estereotipada dentro de una determinada subcultura o grupo. Anhelan el reconocimiento y la aceptación del grupo de referencia con quien desean identificarse.

Actitud que roba gran cantidad de energía y da lugar a inmovilización y comportamientos contraproducentes y autodestructivos. Esta actitud fomenta un pensamiento y comportamiento irracionales, dando por resultado el estancamiento, la regresión, y la depresión.

Fuerza impulsora de algunas personas para todas las acciones en sus vidas. Juega un papel importante en sus opciones referentes a su educación, elección de carrera, comportamiento en el trabajo, nivel del logro, relaciones interpersonales y maritales, vida familiar y comunitaria, y al modo en que pasan el tiempo libre.
Acción de dar a los demás más poder del que se dan a ellos mismos respecto a cómo se sienten sobre sí mismos. Lo que otros dicen o piensan de esta persona determina cómo se siente consigo misma. Está totalmente a merced de otras personas para sentirse de un modo u otro. La autosatisfacción y creencia en uno mismo está en los demás. El miedo al rechazo es la abdicación del poder y control sobre la propia vida.

Comportamiento típico de las personas que funcionan según el miedo al rechazo ¡¡COSA QUE HAY QUE CORREGIR!!!
Son poco o nada asertivas.

No se expresan abiertamente ni dejan que los demás sepan cómo se sienten sobre algo, especialmente si sus opiniones son diferentes.

No tienen ni el valor ni la capacidad de ayudar a otras personas a desistir de comportamientos auto-destructivo, (por ejemplo, abuso de alcohol o drogas).

Les falta el valor para funcionar de modos diferentes a los de otras personas, incluso cuando no disfrutan del comportamiento en el cual están implicados.

Recurren a comportamientos pasivo/agresivos; es decir, una hostilidad disimulada que no permite ninguna comunicación abierta.

Mantienen sus sentimientos ocultos, de manera que es difícil para los demás relacionarse con ellos.

En privado expresan una gran cantidad de ira o depresión sobre lo desafortunada o infeliz que es su vida. Aún así, cuando los ayudan a tener en cuenta alternativas que implican la confrontación con otros, toman la actitud de "sí, pero..."

Se sienten confusos en cuanto a su verdadera identidad, usando máscaras para complacer a otros.

Huyen de los demás y de los encuentros sociales, en los que no se sienten capaces de ser naturales.

Se obsesionan tanto con la necesidad de funcionar y actuar de la manera "prescrita" que llegan a ser rígidos, inflexibles, y cerrados a un comportamiento alternativo. Esto es así incluso si son infelices en el estilo de vida al que se atienen tan rígidamente.

Son deshonestos consigo mismos, lo cual se transfiere a sus relaciones con los demás, convirtiéndose en deshonestos también con ellos.
POR TANTO; HAY QUE

Trabajar la ASERTIVIDAD

Echarle narices a los asuntos

¿Y la asertividad, qué es?

La Asertividad se define como: "la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás. Negociando con ellos su cumplimiento". Está en el tercer vértice de un triángulo en el que los otros dos son la pasividad y la agresividad.

Mmmmmmmmm

Situados en el vértice de la pasividad evitamos decir o pedir lo que queremos o nos gusta, en la agresividad lo hacemos de forma tan violenta que nos descalificamos nosotros mismos (más detalles sobre estos estilos de respuesta los puedes obtener pinchando aquí).

Emplear la asertividad es saber pedir, saber negarse, negociar y ser flexible para poder conseguir lo que se quiere, respetando los derechos del otro y expresando nuestros sentimientos de forma clara. La asertividad consiste también en hacer y recibir cumplidos, y en hacer y aceptar quejas.

El elemento básico de la asertividad consiste en atreverse a mostrar nuestros deseos de forma amable, franca, etc., pero el punto fundamental consiste en lanzarse y atreverse. Lo que se expone en esta página puede ayudarnos a mostrar lo que sentimos y deseamos, porque sabemos que lo estamos haciendo de forma adecuada, que nadie se puede ofender. Esto nos ayudará a atrevernos a hacerlo.Pero cuando la ansiedad y el miedo son demasiado grandes hasta el punto de que nos dificultan o impiden expresar nuestros deseos, hemos de plantearnos una estrategia para superarla. En este enlace puedes encontrar las formas en las que la psicología cognitivo conductual ayuda a superar la ansiedad y en este otro enlace un curso para enfrentar y superar los límites que nos imponen nuestras ansiedades y nuestros miedos. En este curso entenderás la aparente paradoja de que la práctica de la asertividad conduce a una reducción notable de la ansiedad.

Existen técnicas y reglas que aprendidas y aplicadas nos permiten ejercerla de forma eficiente. Para ello hay que prepararse a negociar y hay que cumplir las reglas que implican una negociación eficiente. Existen también técnicas simples como el banco de niebla o asentir en principio, y el disco rayado, que nos facilitan su ejercicio concreto y cotidiano.

Para poder ejercitar la asertividad tenemos que tener capacidad de negociación. En la negociación se intenta conseguir lo que se quiere con el beneplácito del otro, que lógicamente también va a tener algunos beneficios.
La realización de una negociación comprende varias fases. La primera, es la de preparación. En ella tenemos que pensar la estrategia que tenemos que seguir en el encuentro con el otro en el que se va a plantear los problemas y se va a hacer la negociación propiamente dicha.

Fase de preparación

Para poder conseguir cualquier cosa tenemos que saber como hacerlo y para ello hay que prepararse. Ir a un encuentro sin tener una mínima guía de comportamiento, cuando, además, no somos negociadores experimentados, nos expone a no lograr para nada los objetivos que perseguimos. Por tanto hay que preparar lo que se va a decir y a hacer en la negociación cara a cara con el otro.

Dentro de la preparación habría que distinguir dos subfases. La primera de preparación personal para evitar caer en la pasividad o en la agresividad y la segunda de preparación del diálogo que vamos a plantear al otro.

Fase de preparación personal

Se trata de una fase previa, necesaria para
Tener muy claros los objetivos que perseguimos en el encuentro. Es lo que nos motiva a la negociación. Cuando negociamos tenemos que tener la vista puesta en nuestros objetivos. Hay algunas cosas que nos pueden distraer de ellos y hacernos fracasar. Por ejemplo, nuestra emoción. No podemos confundir la emoción con el objetivo. Nos gustaría quedar bien, pero normalmente ese no es el objetivo. Nos gustaría machacar al otro, pero así no lograremos lo que realmente queremos. Nos gustaría que el otro reconociese que tenemos razón y que él estaba equivocado, pero nos tenemos que preguntar si ese es nuestro objetivo o si así solamente conseguiremos una recompensa de tipo emocional, mientras que nuestro objetivo se pierde. No hay que olvidar la máxima: “lo que cuenta son los hechos y no las palabras”. Si nos explayamos y nos descargamos emocionalmente puede que hayamos conseguido una recompensa a corto plazo, pero la pregunta que tenemos que hacernos es si hemos conseguido nuestros objetivos.
Hay que huir de juicios de intenciones. Si juzgamos las intenciones de la otra persona y nos basamos en ellas para plantear la relación con el otro, corremos el riesgo de contestar y reaccionar a las intenciones que pensamos que tiene el otro y perdemos de vista nuestros objetivos. Así podemos llegar a ser agresivos o a ser pasivos. Si nos han hecho algo que nos ha dolido y pensamos que lo ha hecho con buenas intenciones, podemos estar tentados de dejarlo pasar y no decir nada. Si juzgamos que lo ha hecho con mala intención, vamos a atacar su “maldad” y no los hechos y seremos agresivos. En una negociación no se trata de agredir y someter al otro, aunque lo veamos como un rival. Hay que darle una salida, más o menos airosa porque si no se revolverá contra nosotros. Querer que nos reconozca lo equivocado que está y se someta completamente a nuestros deseos puede ser un objetivo emocional, que compense la humillación que hemos sentido, pero ¿es realmente nuestro objetivo? Sí tenemos que intentar entender que cosas son las pueden motivar al otro para hacer lo que nosotros queremos que haga.

Tenemos que pensar en como crear la oportunidad de la negociación. Si es algo pendiente desde hace mucho tiempo y que queremos abordar, hay que buscar al otro y plantear un tiempo y un espacio en el que se pueda dar la negociación.

Es lo primero que tenemos que conseguir del otro. Sin ellos no se consigue, no es posible hacer la negociación. En muchas ocasiones no hay que buscar la oportunidad, es la propia situación en la que se genera el problema. Pero en ella nos puede ocurrir que cuando el otro se va es cuando se nos ocurre aquello teníamos que haber dicho. Recuerda: Siempre hay una segunda oportunidad aunque haya que crearla. Crear la oportunidad es buscar al otro y plantear, aunque sea por enésima vez, el tema que nos ocupa. Cualquier frase introductoria como decirle, “de lo que hablamos ayer me gustaría comentarte algo” o frases parecidas para iniciar la conversación son ayudas inestimables para crear la oportunidad.

Con los objetivos claros podemos controlar nuestra agresividad y motivarnos para dejar de ser pasivos, con la oportunidad creada y el entendimiento de lo que el otro espera podemos preparar el momento concreto de la negociación.

Si queréis leer más: http://www.psicoterapeutas.com/pacientes/asertividad.htm
Estás hecha toda una especialista en toda serie de análisis, Laurilla. Lo has explicado todo tan bien que lo único que puedo decirte es "chapeau".
Cuando tienes miedo, ciertamente, es una sensación horrible, la adrenalina sube muchísimo y es muy desagradable. Pero prefiero sentir miedo, aunque es angustiante, a sentir ansiedad porque esta me mata. Inma de Gales
Inma, gracias, aunque la redacción no es mía, yo sólo eligo lo que me parece interesante y que pienso que nos interesa o que a alguien le afecta o le preocupa y sobre lo que hay documentación... Y en este caso es el tema del Miedo... la gente tenemos muchos miedos, a hacer determinadas cosas, a que nos rechazen o a cosas de nuestro interior, Unas veces con razón y otras no! Yo creo.

:)) REFLEXIONAR Y APRENDER ES BUENO Y NECESARIO

UN BESO
Por cierto, si es diferente la ansiedad que el miedo... El miedo es más puntual, no? la ansiedad es más incómoda, más suigeneris... Buen tema también ese.

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