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¿Qué sucede cuando un síntoma deja de estar presente luego de ser tratado en terapia?
Esta pregunta generó un acalorado debate académico entre psicoanalistas y terapeutas conductuales hace medio siglo, y aunque eventualmente fue disminuyendo su presencia en los espacios académicos , aún hoy solemos escuchar en ciertos foros que tratar un síntoma sin hacer foco en resolver el supuesto conflicto inconciente subyacente termina generando inevitablemente que el síntoma regrese. La validez de esta afirmación es importante tanto para pacientes como para terapeutas al momento de elegir un modelo de terapia, ya que si esto fuera así, el uso de terapias conductuales (o cualquier otra que se enfoque en los síntomas presentados por el paciente), sólo constituiría un alivio temporal antes de un nuevo embate de los síntomas.
¿Pero es esto realmente así? ¿Realmente un síntoma vuelve si no se enfocan los supuestos conflictos inconcientes? Esta es una pregunta que, más que ser contestada por la opinión, puede ser contestada de manera empírica, es decir, es posible investigar si la sustitución de síntomas ocurre o no. Para el presente articulo utilizaremos y adaptaremos algunos puntos del artículo de W. Tryon (2007) dedicado al tema. Para ilustrar la perspectiva psicodinámica al respecto citaremos a Grünbaum (1984), que presenta de forma concisa los fundamentos teóricos de la sustitución de síntomas de la siguiente manera:
“Un síntoma neurótico se considera un compromiso formado en respuesta a un conflicto no resuelto entre un impulso reprimido inconsciente y la defensa del yo contra él. El síntoma se considera sostenido en todo momento por un conflicto inconsciente coexistente, que no se resuelve sin la intervención psicoanalítica. Por lo tanto, si la represión del deseo inconsciente no se levanta con psicoanálisis, la neurosis subyacente se mantendrá, aunque la terapia conductual o la hipnosis, por ejemplo, sólo extingan el síntoma particular que manifiesta la neurosis en ese momento. Mientras el conflicto neurótico se conserve, la psique del paciente utilizará el mismo servicio de defensa previamente utilizado para desterrar el síntoma previo. Por lo tanto, en  general, y especialmente en los casos graves, el conflicto no resuelto debería engendrar un nuevo síntoma. Y dicho sea de paso, esta expectativa puede considerarse como una predicción “de riesgo” en el sentido en que la considera  Popper, ya que tales teorías rivales existentes como la intervención de la conducta no comparten esa expectativa “(p. 162)

 Una predicción “de riesgo”, se refiere a que es una predicción que puede ser potencialmente demostrada falsa, y puede de este modo refutar la teoría (a diferencia de afirmaciones como “los unicornios galopan como máximo a 75 km/h”, que no pueden ser demostradas falsas ni verdaderas, ya que no existen unicornios sobre los que aplicar el método científico).

Sin embargo, muchos años después, aún seguimos sin una respuesta respecto a si los síntomas realmente se sustituyen; Tryon señala que la pregunta no fue contestada, sino que fue abandonada: gradualmente desapareció de los ámbitos académicos, si bien siguió persistiendo el mito de la sustitución de síntomas en las universidades y escuelas de psicología.
La hipótesis de la sustitución de síntomas acarrea algunos problemas ya en su misma formulación,
de los cuales tomamos algunos de los enumerados por Kazdin (2000)

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Yo creo que como en todas las enfermedades, sucede, hay unos síntomas que desaparecen, claro. Los mocos dejan de estar cuando te curas el costipado; sin ir más lejos.

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