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En primer lugar y en todo momento lo más importante es mantener la calma, y no olvidarnos de que una persona con TLP tiene en esos momentos de crisis graves dificultades:

 

  • En el pensamiento, es decir, en la forma de percibir e interpretar las cosas, a las  personas y  las situaciones.
  • En el estado de ánimo, esto es, en la intensidad y adecuación de la afectividad y de su respuesta emocional.
  • En el comportamiento, con posibilidades de tener reacciones hacia el entorno inadecuadas y exageradas.
  • En las relaciones con los demás.
  • En los momentos que la  persona está alterada, irritable o muy nerviosa no se puede esperar que actúe con lógica, no porque no quiera, sino porque en ese momento no puede.

 

La mayoría de personas con Trastorno Límite de la Personalidad muestran dificultad para distinguir y poder respetar los límites propios y los de las demás personas (familiares, pareja, amigos...) por tanto en estos  momentos de crisis aún hemos de tener esta dificultad mucho más en cuenta e intentar estar dispuestos a escuchar y respetar la opinión y los sentimientos de la  persona con TLP.

Bajo ningún concepto hemos de mostrarnos con respuestas hostiles o comentarios críticos y no dejar que  se expresen ya que a veces simplemente necesitan contar lo que les pasa y obtener una respuesta de apoyo por parte de quien le escucha. En esas circunstancias proponer soluciones del tipo “lo que tienes que hacer es...”. “Lo que yo haría es...” puede aumentar el malestar de afectado/a y generar una sensación de impotencia, ya que, siendo él o ella el principal interesado en su mejoría, la solución no la “encuentra” él mismo y les genera más ira y desolación porque en ese momento le parezcan metas  inalcanzables.

 

NO nos dejemos llevar por el estado anímico del afectado, es decir, huir del contagio emocional, es de los procesos más difíciles de controlar por los familiares  en las situaciones de CRISIS del TLP.

Al notar que los familiares se encuentran afectados, la persona empeora. Es un círculo vicioso.  De esta manera, si la persona con TLP contagia las emociones se puede sentir culpable por “ser así” y hacer sufrir a sus allegados. Si es el familiar quién contagia sus emociones también puede mostrar culpabilidad por “no saber hacer las cosas mejor” y creer que es incapaz de seguir apoyando al afectado. Cualquiera de las situaciones puede llevarnos a rabia descontrolada, autolesiones, ira, agresividad…. es necesario por tanto mantener una estabilidad emocional que transmita seguridad, tranquilidad y apoyo.

 

 www.alai-tp.com

 

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Respuestas a esta discusión

Hola Marian

Soy nueva en el foro y es por eso que recién leo este artículo que has publicado. Reflexionando tus palabras me he dado cuenta la cantidad de errores que he cometido al vincularme con mi hijo. Desde ya agradezco que además de explicar las situaciones, también enseñes como debemos proceder ante esas situaciones. Esto es lo que hace años he venido buscando ya que reconozco que debo aprender a cambiar mi postura frente a mi hijo para que las cosas cambien. De a poco y gracias a uds. lo estoy poniendo en práctica y está dando buenos resultados. Muchas gracias

Acabo de pasar "de nuevo" por eso y la verdad la impotencia me puede. no obstante mantengo la calma. Pero ya es tanto tiempo!!!

Gracias no había visto vuestras opiniones por diversos estados personales durante estos meses,pero sigo por aquí.!!


Cieryo lo q dices


Marina F dijo:

He entendido con los años que contagiamos nuestros estados de animo al familiar afectado. Del mismo modo ellos lo hacen con nosotros. Hay que saberlo para no dejarnos llevar por este mimetismo emocional y darles a entender que si estan tristes, nosotros podemos tener un buen animo o al reves. Respetarnos mutuamente y ayudarles a que se entiendan sus cambios bruscos de humor. Nos arrastran a toda la familia a su terreno y eso no va bien a nadie.

Me pasa lo mismo. A veces me saco de quisio.

Además de todos esos consejos tan buenos, en un momento así suele ser útil pronunciar las palabras "¿Cómo te puedo ayudar? o "¿Cómo quieres que te ayude?" Es una manera de que la persona con la crisis se sienta apoyada sin sentirse invadida al mismo tiempo. Suele funcionar bien.

En una palabra, poner la otra mejilla.

Perdón, pero me parecen sugerencias factibles de seguir en un vínculo con un hijo.

En en mi caso que mi marido tiene TLP es absolutamente imposible. El desborde de él normalmente es reactivo a algo que yo dije o hice, sólo que potenciado. La sugerencia de que la otra persona mantenga la calma es una fantasía.

Hola Maria del Carmen, me he incorporado recientemente a esta página; acabo de leer tu comentario de hace algún tiempo y me gustaría compartir tu experiencia, pues también soy madre. Abrazos

maria del carmen dijo:

   Es fácil el consejo y difícil actuar en determinados momentos, casi siempre existe, sentimiento de culpa, por ambas partes. Es cierto, al menos eso creo por mi experiencia que hay que actuar, como bien dices, sin dejarse llevar por el estado anímico del afectado y llorar después tu angustia.

   Yo, como madre, me he hecho el propósito para este año de transmitir seguridad, entereza y confianza en las decisiones y actuaciones de mi hijo. Fuera reproches y preguntas absurdas, que no llevan a ninguna respuesta, mostrar firmeza y autocontrol y actuar en caso de necesidad. 

no dejo de pensar en suicidarme

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